‘We can do it!': Mujeres y ficción

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Alicia Florrick, la abogada más famosa de la televisión reciente, decía adiós el pasado mes de mayo con el último capítulo de ‘The Good Wife’. Siete temporadas que nos han dejado frases lapidarias, subidas de ceja amenazadoras y silencios demoledores de un personaje que rompe todos los esquemas hasta ahora escritos. Pero Alicia (Julianna Margulies) no es la única que se pone los pantalones, las faldas y todo el armario que ella quiera, para convertir a la mujer en protagonista. De madre de dragones a veinteañeras sin pelos en la lengua, pasando por una agente de la CIA, estos son algunos de los personajes femeninos escritos para cambiar la industria. ¿Cambiarán también la percepción de las mujeres en la vida real?

“Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. ¿Y si esa frase pudiera dar la vuelta? ¿Y si una vez que esa “gran mujer” es la que está delante no necesitara a un hombre detrás? Quedaría una persona de sexo femenino independiente. Algo que en la calle, en la vida diaria del mundo occidental, no tendría porqué llamar la atención. Sin embargo, las ficciones televisivas que han apostado por personajes así, escasean y mucho. Por suerte, tenemos algunos casos que han querido olvidarse del prototipo femenino de mujer comedida, guapa, graciosa pero sin llamar la atención, inteligente pero sin intimidar, sexualmente activa pero discreta y, por supuesto, siempre cediendo el protagonismo a los hombres del guion.

Alicia Florrick apareció en la televisión ocupando un segundo lugar mientras su marido, Fiscal del Estado, reconocía haber tenido relaciones sexuales con una prostituta. Menos de cinco minutos es lo que tardó ‘The Good Wife’ en colocar a Alicia en el lugar que le correspondía: a los mandos de su propia vida. De esposa y ama de casa engañada a jefa de su propio bufete de abogados y madre de dos adolescentes. Alicia es atractiva y viste impecable, pero consigue que las mujeres homelandse sientan identificadas con ella, no como le ocurre a Olivia Wilde en ‘Scandal’. Tiene arrugas, porque sí, el tiempo no perdona. Mantiene un affaire con Will, su primer jefe, porque resulta que ser madre a tiempo completo y estar en los
cuarenta no hacen que el deseo y las ganas de sentirse querida desaparezcan. Y después de trabajar muchas horas de pie y de un lado para otro, Alicia, como cualquier otra mujer, llega a casa y lo primero de lo que se deshace es de los tacones impuestos por el mundo de hombres en el que se gana el pan, que puede ser la abogacía como cualquier otro existente. Esto sí es ser una buena esposa.

De una abogada a una Agente de la CIA especialista en terrorismo. Carrie Mathison (Claire Danes) es un alto cargo de la agencia de inteligencia estadounidense centrada en terrorismo islámico. Una descripción que, hasta hace muy poco, habría estado reservada para un personaje masculino y, sin embargo cayó sobre los hombros de una mujer. Una actriz, además, alta, delgada, rubia, guapa. Una auténtica Julieta. Para romper aún más tópicos, los guionistas decidieron dotar al personaje de un trastorno de bipolaridad. Sí, el prototipo físico de América del Norte, incluso con problemas  mentales, también puede tener trabajos de responsabilidad, y ¡menuda! Los jefes de la CIA siguen estando representados por hombres, pero no importa. Carrie es el centro de la trama y ella dirige la historia, porque es cabezota y si cree que tiene razón, las órdenes de sus superiores se van por el mismo lugar por el que vinieron. Como cualquier hombre en su situación. ‘Homeland’ es uno de los mejores ejemplos, no de empoderamiento de la mujer, sino de la igualdad entre los dos géneros. Y qué necesario era ver a una mujer trabajando en una agencia de inteligencia, sobre el terreno de una guerra, llevando armas, sin que parezca una bomba sexual con cara de muñeca y maneras de mujer fatal. Gracias Carrie por ser muchas más cosas que una Lara Croft con camisetas ajustadas.

house“Es mi turno de estar al volante”. Claire Underwood (Robin Wright) de ‘House of cards’ podría haber sido una más de las cientos de esposas de políticos que pueblan Washington DC. Pero no, Claire es la antítesis de mujer florero que se limita a estar perfecta mientras su marido escala puestos hacia la Casa Blanca. Frank (Kevin Spacey), su marido, puede parecer el protagonista de la serie, no en vano se convierte en Presidente de Estados Unidos, pero es Claire la que maneja los hilos desde su apariencia serena y elegante. En ‘House of cards’ no hay buenos ni malos, hay seres humanos que viven en mundo de lobos y sueñan con el poder. Hay ambición, extorsión, corrupción y determinación por conseguir lo que se quiere. Claire Underwood es la personificación de todo ese ambiente y reúne cada una de las características de la ciudad, no es un ángel y no pretende serlo. Robin Wright ha conseguido con maestría ponerse en la piel de un personaje femenino fuerte que no cae en los tópicos de villana devora hombres. Ella es inteligente, elegante, fuerte, ambiciosa, soberbia a ratos. Es todo lo que, hasta hace poco, se reservaba al ámbito de las virtudes de los hombres y los defectos de las mujeres. Y, gracias a ella, todos, hombres y mujeres, queremos tener un poco de Claire Underwood corriendo por nuestras venas. Este personaje creado por Beau Willimon, es lo que necesitábamos ver en la televisión para acabar con los estereotipos de poder ligados a hombres y mujeres. El ansia de gobernar y todo el mundo que esta conlleva, afectan de igual manera a los dos géneros, por eso el peso de la ficción recae a partes iguales sobre Robin Wright y Kevin Spacey. Lo que viene siendo igualdad, vaya.

Si se habla de series con mujeres de verdad como protagonistas, no pueden faltar las dos ficciones actuales de referencia en este ámbito: ‘Girls’ y ‘Juego de Tronos’. La primera de ellas es ‘Sexo en girls3Nueva York’ sin edulcorantes, ni mundos de color rosa, ni vivieron felices y comieron perdices. Cualquiera que se pregunte qué tienen las mujeres en la cabeza debe echarle un vistazo a la serie de Lena Dunham. Cuatro amigas que nos representan a todas, con nuestros días de guapo subido y nuestros momentos, abundantes, de tierra trágame. Con nuestras relaciones intermitentes y sin
nombre que, como mucho, entran en un
ni contigo ni sin ti. Con un montón de meteduras de pata y algunos aciertos, pero todo decidido y meditado por nosotras. En ‘Girls’ hay mujeres desnudas, que es muy distinto a modelos de Victoria’s Secret o al sueño americano que encarnaban Carrie y su séquito en ‘Sexo en Nueva York’. Aquí hay celulitis, estrías, tetas de todos los tamaños y formas, tripas firmes y otras con más kilos de los que aceptan las revistas de moda. Y, sobre todo, hay aceptación del propio cuerpo y del ajeno, hay una naturalización, que como sociedad necesitábamos en cantidades ingentes, del desnudo femenino y del hecho de que a todas nos gusta  quitarnos el sujetador al llegar a casa y poder levantarle la libido y alguna que otra cosa a la persona que deseamos.

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‘Juego de Tronos’, es el otro ejemplo de feminismo televisivo actual, en el que de igual modo que en ‘Girls’ no es único personaje femenino el que tiene el protagonismo. La serie inspirada en la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’ muestra a muchas mujeres independientes  y decidas a llevar las riendas de su vida. Cersei Lannister es la verdadera cabeza de su familia, no vivía a la sombra de su marido y, después de su muerte, no lo hace a la de su hermano mayor ni sus hijos. Ella es la madre de los dos últimos Reyes de Poniente y es mejor no ser su enemigo. Cersei es malvadamente inteligente, pero sin perder la humanidad con sus hijos, su hermano Jamie y aquellos que le demuestran lealtad. Otra mujer digna de mención es Arya Stark. Rebelde por naturaleza y contraria a seguir lo que está establecido para su género, sobrevive y se busca la vida sola en un mundo que le ha dado la espalda a su familia. La chica sin nombre aún tiene demasiadas barreras que romper y muchas cosas que conquistar. Y lo hará únicamente con la compañía de Aguja, su espada. Por último, cómo no hablar de Daenerys Targaryen, la que no arde, la rompedora de cadenas, la madre de dragones. Desde la primera temporada demostró que no necesita, ni quería, a un hombre para conseguir lo que le pertenece. Segura de sí misma pero tan inteligente como para dejarse asesorar, sabe ser mujer y niña según las circunstacias. Daenerys es otro de esos personajes que muestra su cuerpo sin la intención de provocar o seducir, simplemente porque es suyo y hace con él lo que quiere. Bravo!

Dentro de nuestras fronteras también encontramos algunos ejemplos que inyectan un poco de esperanza al machismo que impera en los guiones televisivos. En ‘El Ministerio del Tiempo’, Amelia Folch (Aura Garrido) es la primera mujer que decide y consigue ir a la Universidad en España, además de ser la protagonista de la serie. A su lado, está Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo) un personaje perfectamente logrado que guarda en un cajón bajo llave los estereotipos sobre las mujeres lesbianas. Irene vive su homosexualidad sin tapujos y con un gran orgullo que le lleva a mantener relaciones lésbicas en diferentes etapas históricas. También hay que mencionar la ficción de Antena 3, ‘Vis a Vis’, que cuenta con un reparto mayoritariamente femenino. Esta característica no es única de la serie carcelaria, pero sí presenta grandes diferencias respecto a otras como ‘Seis Hermanas’. En ‘Vis a Vis’ las mujeres pueden ser dulces o rudas, inocentes o culpables, piadosas o crueles, pero todas saben sacarse las castañas del fuego solas. Todas viven su sexualidad sin tapujos ni complejos y todas tienen algo con lo que sentirnos identificadas.

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A pesar de todos ejemplos, a la ficción nacional e internacional le queda mucho para poner a los personajes masculinos y femeninos en igualdad de condiciones. Y no se trata de dar a las mujeres el protagonismo, sino de crear personalidades que se correspondan con la realidad y no con la idea de que nos gusta estar a la sombra y de que nuestra mayor preocupación es tener todos los pelos en su sitio y la piel sin imperfecciones. Alicia, Carrie, Claire, Hannah, Daenerys, Amelia o Rizos han sentado las bases de un camino que lo guionistas deben explotar y continuar para situar las series en el Siglo XXI. Las mujeres de carne y hueso han reclamado su lugar y han venido para quedarse. We can do it!               

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